miércoles, 7 de mayo de 2014

Recuerdos

Anoche tenía una migraña horrible y tu no parabas de dar gritos y querías jugar. Yo no podía hacerte caso por culpa de tanto dolor y te regañé un poquito para que hicieras menos ruido aunque era difícil porque estabas dándome besos y claro eso es irresistible. Sobre las once te entró sueño y es que normalmente cuando estás tan movida es porque estás ya cansada, y te dormiste enseguida. Pude descansar un buen rato y se me fue pasando el dolor de cabeza y me levanté un momento a ver a papi que llegaba de trabajar. Me sentí un poco mal por haberte regañado porque tu estabas contenta pero me dolía tanto tanto que no podía aguantar el dolor.
A la una de la madrugada solo unos minutos después volví a la cama a tu lado y al ir a tumbarme vi que sonreías tranquila, con cara de contenta y feliz. Me alegré. Te acaricié la espalda y sin abrir los ojos te giraste un poco me diste un beso en el brazo, y luego otro mas. Y seguiste durmiendo plácidamente con tu gran sonrisa. Me hiciste feliz.
Estas pequeñas cosas son las que me dan mas fuerza para seguir con mis ideales, seguir con una crianza respetuosa y amorosa a pesar de ir como los salmones, en contra de la corriente, y a pesar de las críticas y la sensación de soledad que a veces me invade. Porque esto significa que vamos en el buen camino. En el camino del amor mi niña. ¡¡¡Cómo te quiero!!!!

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